En memoria de Ramon Bayés Sopena

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Editorial

En memoria de Ramon Bayés Sopena. Un sabio con alma… que amaba a las lobelias

Joaquín T. Limonero

Editor in chief

Catedrático de Psicología. Facultad de Psicología Universidad Autónoma de Barcelona. España

Ramon Bayés Sopena (1930–2025), catedrático emérito de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Barcelona, fue mucho más que un psicólogo: fue un sabio con alma. Su trayectoria vital y profesional estuvo siempre guiada por la curiosidad, la sensibilidad y la búsqueda de sentido en la vida y en la ciencia.

Desde sus primeras investigaciones -del condicionamiento clásico de la Mimosa púdica, al condicionamiento instrumental de su tórtola Tito- hasta el análisis funcional de la conducta, Ramon demostró una fidelidad constante al método científico. Prueba de ello es que en 1974 publicó uno de los primeros manuales en castellano sobre el tema: Una introducción al método científico en Psicología (Fontanella), cuya inspiración fue el trabajo pionero del médico francés Claude Bernard de mediados del siglo XIX. Poco después publicaría Iniciación a la farmacología del comportamiento (1977, Fontanella). Para Ramon, todo fenómeno psicológico debía poder medirse; lo esencial era la habilidad del investigador para acercarse a él a través de buenas preguntas y descubrir el “cómo”, la metodología adecuada para ello.

Las influencias de Pavlov, Skinner, Lazarus o Cassel fueron evidentes en su pensamiento. Sin embargo, más allá de la teoría, Ramon fue un observador privilegiado de la vida y la naturaleza. Tenía la capacidad de detectar dimensiones psicológicas profundas donde otros solo veíamos oscuridad. Un colega dijo de él que era “un ser de luz”, y quienes tuvimos la fortuna de aprender a su lado sabemos que transmitía bondad, humildad y entusiasmo en cada encuentro. Como maestro, irradiaba motivación y confianza; como colega, inspiraba creatividad y rigor, y como amigo, paz.

Aunque sus inicios se vincularon a la psicología experimental y al conductismo, fue uno de los pioneros de la Psicología de la Salud en España e Iberoamérica. Su obra en psicooncología Psicología oncológica (1981, Martínez Roca) y en el campo del VIH/Sida Psicología y Sida (1990, Martínez Roca) abrió caminos cuando apenas se hablaba de estos temas en nuestro contexto académico y clínico. Su implicación social lo llevó a ser miembro fundador de la Sociedad Catalana de Cuidados Paliativos y de la Sociedad Española Interdisciplinaria del Sida (SEISIDA).

Siempre defendió acercar la ciencia a la práctica clínica. En su libro Aprender a investigar, aprender a cuidar (2012, Plataforma Actual) subrayaba la necesidad de que la investigación en salud se guiara por un objetivo ético: mejorar la vida de las personas, especialmente de quienes padecen una enfermedad y de sus cuidadores. A menudo sus ideas parecían, de entrada, propuestas excéntricas, pero tras un análisis profundo se revelaban brillantes y hacía que nuestras mentes se expandieran más allá de lo evidente. La lucidez era suya, y la dificultad para comprenderla era nuestra.

Nos enseñó a abordar el sufrimiento con rigor científico y con una sensibilidad humana poco comunes. Su obra Intervención emocional en cuidados paliativos (2003, Ariel) marcó un antes y un después en la psicología paliativa, al igual que Psicología del sufrimiento y de la muerte (2001, Martínez Roca). En El reloj emocional (2018, Plataforma Editorial,) reflexionó sobre cómo el malestar emocional distorsiona la percepción del tiempo, una idea que yo mismo incorporé a mi tesis doctoral en 1994 y que hoy se evalúa de forma sistemática en equipos de cuidados paliativos españoles. También nos enseñó que la espera y la incertidumbre son fuentes de sufrimiento.

Guardo con gratitud un recuerdo imborrable: en junio de 1990, recién terminada mi licenciatura, Ramon me citó en su despacho y me propuso hacer la tesis doctoral con él. Me dijo que estaba muy interesado en un tema aún incipiente en aquella época: los aspectos psicológicos de pacientes y cuidadores en cuidados paliativos. Yo, asustado, le pregunté: “Ramon, ¿qué son los cuidados paliativos?”. Desde entonces, una parte importante de mi trayectoria científica y humana se ha vinculado a este ámbito. Gracias, Ramon, por abrirme las puertas a un mundo tan apasionante.

Aunque vivió su jubilación como un proceso estresante e injusto, no lo detuvo ni como profesional ni como persona. Continuó publicando y compartiendo ideas con brillantez. En esta etapa surgieron libros más personales y reflexivos, como El psicólogo que buscaba la serenidad: sobre la felicidad y el sufrimiento (2010, Plataforma Editorial); Olvida tu edad (2015, Plataforma Editorial), La primera vez y otras catástrofes: cuentos y narraciones imprevisibles (2018, Siglantana) o La jungla de mi memoria (2023, Plataforma Actual).

Ramon amó la vida hasta el final, con la mirada siempre puesta en la curiosidad, el aprendizaje y el compromiso con los demás. Su legado trasciende sus libros y artículos: vive en la memoria de quienes lo conocimos, en las generaciones de estudiantes que formó y en la comunidad científica y clínica que lo reconoce como uno de los grandes. No ha desaparecido con su muerte; al contrario, sigue vivo en la investigación actual en psicología de la salud y en cuidados paliativos.

Su contribución al desarrollo de la Psicología de la Salud, la Psicooncología y los Cuidados Paliativos en el ámbito hispanohablante es incuestionable. Pero quizá su mayor lección fue mostrarnos que la ciencia y la vida se iluminan mutuamente cuando se cultivan con pasión, ternura y una profunda humanidad.

Ramon nos dejó el 7 de agosto de 2025. Descansa en paz!


Joaquín T. Limonero

Editor in chief

Catedrático de Psicología. Facultad de Psicología Universidad Autónoma de Barcelona. España